lunes, 23 de enero de 2012

El mal momento de Silvestre Dangond.



¿Cuál mal momento, si en diciembre acaba de tocar más de 30 bailes?, dirán algunos silvestristas obsesivos que solo miden al artista por el ingreso y no se detienen a revisar como está el ser humano, ese mismo que cuando se baja de las tarimas padece angustias existenciales que no se calman con fama.

La corta carrera de este artista ha estado llena de altibajos que en algunos casos, lo han dejado muy mal parado ante la opinión pública colombiana; el muchacho de Urumita atraviesa una etapa emocional y artística difícil; que inició con las dos últimas producciones discográficas, que no fueron las mejores y no lograron superar su mejor trabajo: El Original. Cantinero, fue una producción muy floja en la escogencia de temas, y el año que pasó, ‘No me compares con nadie’, a pesar de la gran expectativa que generó su lanzamiento, no logró la suficiente acogida por el público. 

Y si sumamos los penosos escándalos en los que ha estado envuelto: el del niño Moisés en Patillal y los disparos al aire en Barranquilla, que lo pusieron en el ojo del huracán; de ñapa, el bajonazo del rating de su programa, Un minuto para ganar, que pasó a la franja de la 11 de la noche, dieron como resultado la separación con su ex compañero, Juan Mario de la Espriella, quien fue utilizado como carne de cañón. Pero mas allá de todo esto, existe en Silvestre un delirio de persecución que no lo deja vivir, el piensa que todo el mundo quiere hacerle daño y a cualquiera que emita un concepto que no le gusta, se le va con toda su artillería vulgar, casi siempre en tarima y con algunos tragos de más, ha estado siempre rodeado de gente que sólo le dice lo bueno que es, en grado superlativo, por lo que le cuesta trabajo entender las críticas. 

Falta de formación y madurez que no pueden achacársele al público o a los periodistas. Él se queja de que nadie lo aconseja cuando está envuelto en problemas, con una capacidad de manipulación y hasta lagrimas de cocodrilo. Lo que debe tener en cuenta es que la plata y la fama son efímeras, ¿cómo terminó Michael Jackson? Todo por ese egocentrismo que no lo dejó vivir en paz, por esas constantes variaciones de personalidad. Esto no es de toques, ni de plata, ni de número uno como trina constantemente su manager, Carlos Bloom; es de trabajar consecuentemente, no montarse en una nube donde yo soy el rey, ni tampoco dejarse llevar por productores sabelotodo a los que no les duele la producción y manipulan su talento solo para sacar provecho económico.

Me gusta mucho su música y admiro ese talento que lo hace un músico diferente, pero lo que nunca me ha gustado es su actitud sobrada, prepotente y de nuevo rico, apoyada por algunos áulicos de su círculo más cercano, que con tal de colgarse de su fama a través de un saludo y fiestear a costa suya, le hacen mucho daño. Ojalá, y se lo deseó de todo corazón, que pueda encontrar la estabilidad emocional para que concentre los esfuerzos en la buena música, que Dios le regale esa paz perdida, por el bien de su familia y de la música vallenata.

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