jueves, 26 de abril de 2012

Ya comenzó el Festival de la Leyenda Vallenata.


45 años que ratifican una tarea bien hecha...Desde hoy jueves 26 de abril y hasta la madrugada del martes 1° de mayo Valledupar será el epicentro folclórico de Colombia, cuando los hacedores de música vallenata se dediquen con mayor ahínco a su bello oficio.

Entre acordeones, cajas, guacharacas y cantos se vivirán momentos gloriosos que comenzaron a registrarse hace exactamente 45 años cuando nació el Festival de la Leyenda Vallenata.

Esta introducción da paso a lo escrito por el presidente de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, Rodolfo Molina Araujo, en la revista institucional que cada año se pone en circulación, donde hace un esbozo de hechos que ratifican que la tarea está siendo sacada adelante con resultados altamente positivos y que el homenaje al maestro Calixto Ochoa, es lo mejor de lo mejor en medio del gran jolgorio vallenato.

EL ESCRITO DE MOLINA

Desde aquel abril de 1968, hasta nuestros días, han pasado cuarenta y cinco años de haberse creado esta poderosa fuerza cultural de hondas raíces y grandes proyecciones que no podían dejarse perecer, y que se conoce como Festival de la Leyenda Vallenata.

Para sacar adelante esta empresa del folclor, muchos fueron los abanderados que se unieron a la iniciativa de Consuelo Araujonoguera, Alfonso López Michelsen y Rafael Escalona Martínez, quienes trabajaron en forma mancomunada para construir lo que hoy se constituye en la mejor imagen de Valledupar, lo que somos los vallenatos y representamos ante Colombia y el mundo.

Poco a poco, el Festival de la Leyenda Vallenata afinó sus instrumentos, lanzó al aire los compases de sus melodías, se convirtió en la convocatoria de la unidad musical y en el máximo vehículo de alegría a través de paseos, merengues, sones y puyas.

Desde Alejo Durán Díaz, hasta llegar al actual Rey Vallenato, Almes Granados Durán, han sido muchas las notas que se han regado por el firmamento vallenato, pero también ha sido inconmensurable el trabajo realizado para lograr la estructura que hoy tiene el Festival de la Leyenda Vallenata, hasta constituirse en Patrimonio Cultural de la Nación.

Sólo aquellos a quienes el Todopoderoso les ha brindado la dicha de actuar como fieles espectadores desde aquel abril de 1968, saben de la apoteósica lucha que significó pasar de la tradicional plaza ‘Alfonso López’ al imponente Parque de la Leyenda Vallenata ‘Consuelo Araujonoguera’.

Se cumplía el deseo ferviente de brindarle a propios y visitantes un escenario a la altura de las grandes urbes y que hoy podamos disfrutar de unas finales con todas las comodidades y con artistas de talla nacional e internacional.

Gracias al esfuerzo de un puñado de vallenatos raizales que sienten correr el folclor vallenato por sus venas, y al aporte moral y espiritual de millones de colombianos, la auténtica música vallenata se erige actualmente como una de las manifestaciones culturales con mayor fortaleza en Colombia y el mundo.

Actualmente, esta fiesta folclórica pasó de ser una confrontación musical destinada a raizales y costeños, para constituirse en una fiesta pluricultural, porque desde todos los rincones de Colombia, e incluso del mundo, llegan acordeoneros, cantantes y verseadores que se entregan en cuerpo y alma para coronarse como Reyes Vallenatos.

Al llegar a sus primeros 45 años, muy bien cumplidos, a pesar de todo y más allá de todo, se le rinde el más grande homenaje al maestro Calixto Antonio Ochoa Campo, cuyo ejemplo y sabiduría musical han dado la más grande muestra de ser el hombre que con su acordeón y sus canciones ha escrito una historia que llena de orgullo al universo vallenato.

Por eso, los aplausos no cesarán para este juglar que se proyectó desde su pueblo, Valencia de Jesús, hasta convertirse a peso de pitos, bajos y canciones en un grande entre los grandes”.


Nostalgia pura por el Festival Vallenato


“Ya comienza el Festival, vinieron a invitarme

ya se van los provincianos que estudian conmigo,

ayer tarde que volvieron preferí negarme

pa' no tener que contarle a nadie mis motivos,

yo que me muero por ir y es mi deber quedarme

me quedo en la capital por cosas del destino”.


El himno del guayabo, ese que no produce el trago, me tiene hoy sentado frente al computador para volver a repasar los episodios del Festival de la Leyenda Vallenata, andar por los caminos que el compositor recorrió a la distancia con su pensamiento, y caigo en cuenta que “hay cosas que hasta que no se viven no se saben”.

La canción ‘Ausencia sentimental’, ganadora del Festival de la Leyenda Vallenata en 1986, hace 26 años, tiene sabor a parranda, a música, a encuentro con amigos, y a nostalgia, ingredientes que la incrustaron en el corazón de un pueblo como la más querida de todas.

Personas, lugares y hechos hacen parte vital de la estructura de esta inspiración que nació muy lejos de Valledupar, pero cuando fue escuchada por la multitud se sembró para siempre en la plaza ‘Alfonso López’ al lado del legendario palo e’ mango.

Con el paso del tiempo la canción ha dejado regados pedazos del alma vallenata, porque muchas personas por quienes pregunta el compositor partieron a otra parranda, la parranda celestial.

Ellos, siguen presentes en la memoria de todos desde que la voz del cantante Silvio Brito la divulgó por los medios de comunicación y se metió en el corazón de los que saben que “el que nunca ha estado ausente no ha sufrío guayabo”.


AUSENCIA SENTIMENTAL

Los años han pasado, y los que se encuentran lejos de allá se quieren venir para el Festival. Precisamente, desde Canadá un cesarense narra, sin cantar, lo mismo que Rafael Manjarréz sintió en Bogotá en 1977, cuando compuso su célebre canción.

A medida que se acercan los días para que comience el festival mi corazón se arruga de tristeza. Estoy tan lejos que doy un paseo con mi pensamiento por los lugares comunes donde se hacen las competencias y me invade un desosiego enorme. Esa canción de Rafa Manjarréz la vivo y la siento acá con mayor intensidad y me provoca hasta llorar”.

A la distancia se calca la nostalgia del amigo por la ausencia sentimental que no le permite escuchar en vivo un acordeón bien tocado, un verso bien improvisado y una canción alegre o llena de sentimiento. Él, como muchos en Colombia y el mundo se mueren por venir, pero su deber es quedarse por diversas circunstancias de la vida y seguramente, los que no podrán venir son muchos que el camino hacía Valledupar está bañado con lágrimas.

No tengo respuesta si todavía en el corazón del compositor vive sin pagar arriendo su negra del alma, pero de lo que si estoy seguro es que continúan contándose las anécdotas y los cuentos buenos, que el palo é mango sigue en la plaza igual, que los guajiros no faltarán y que ‘Ausencia sentimental’ se escribió en el pentagrama del alma logrando correr como gotas de amor mezcladas con nostalgia, por los recovecos del corazón de nuestro querido Valledupar.



“El que nunca ha estado ausente no ha sufrío guayabo

hay cosas que hasta que no se viven no se saben,

creo escuchar en el aire un paseo bien tocado

deliro esperando que alguien me llame del Valle”.


Himno del Festival

La Junta directiva de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata por unanimidad determinó hace tres años que la canción ‘Ausencia sentimental’ del compositor guajiro Rafael Manjarréz Mendoza, se convirtiera en el himno del Festival de la Leyenda Vallenata.

La canción al ganar en el Festival de la Leyenda Vallenata y ser grabada por el cantante Silvio Brito, se convirtió en el mensaje lleno de miles de recuerdos de los que se encuentran ausentes y no pueden venir a Valledupar. A la distancia se calca en ellos la nostalgia por la ausencia sentimental que no les permite escuchar en vivo un acordeón bien tocado, un verso improvisado y una canción alegre o llena de sentimiento. Como muchos en Colombia y el mundo se mueren por venir, pero su deber es quedarse por diversas circunstancias de la vida.

El presidente de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, Rodolfo Molina Araujo, manifestó que “todos sentimos la necesidad de darle ese honor a la canción ‘Ausencia sentimental’, una obra que recoge un mensaje trascendental que caló en el corazón de los amantes de la música vallenata.

Sobre la designación de su canción como himno del Festival de la Leyenda Vallenata, el compositor Rafael Manjarrés, indicó “Es motivo de complacencia para mi que ‘Ausencia sentimental’ sea laureada con la designación como himno del Festival de la Leyenda Vallenata. Al conocer la información de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, a los cuales agradezco, evoqué a muchas personas que se fueron y que hicieron un aporte grande a la música vallenata. Mi agradecimiento será eterno para los que les llena mi canción, especialmente a los que se ausentan por diversos motivos del festival, tal como me sucedió a mi y que narré en mi canción”.

Cuando el Festival de la Leyenda Vallenata suma 45 años desde que Alejo Durán con su pedazo de acordeón se coronó Rey Vallenato, muchos son los sucesos que han enmarcado esta fiesta folclórica, pero siempre salen en medio de los recuerdos esos episodios que son motivo de ‘Ausencia sentimental’.

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