jueves, 8 de diciembre de 2011

los saludos en el vallenato se están volviendo un problema..!


En su pasada producción musical Farid Ortiz estuvo en aprietos con las personas con quien se comprometió a saludar en las canciones del nuevo CD porque la casa disquera, al momento de editarlo, los excluyó y quienes pagaron por escuchar sus nombres en los éxitos del llamado Rey de los Pueblos quedaron con los crespos hechos.

“Eso causó inconvenientes que al final se resolvieron”, dijo Alberto Murgas, director de la Sociedad de Autores y Compositores, Sayco, en el Cesar.

Otro de los escándalos por desafortunados saludos ocurrió en 2003, donde, supuestamente, Poncho Zuleta cantó en una caseta de Astrea lanzando versos para congraciarse con grupos paramilitares. Esto le generó líos jurídicos y el artista dijo que todo fue un montaje.

Rafael Santos, uno de los hijos de Diomedes Díaz, y el acordeonista Iván Zuleta también se vieron envueltos ese mismo año en un problema por supuestos versos a dos comandantes de las AUC en el Cesar. En la grabación pirata una voz, que se suponía era de Zuleta, decía: “…Y en una forma bonita/decirlo me corresponde/porque Omega es el hombre/que ha puesto lindo a Pailitas”. Y el cantante respondía: “Lo digo con mucho gusto/Rafael Santos se respeta/ y me le dice al ‘40’/que también lo quiero mucho”. Después de escuchar los elogios en la calle ambos negaron que fueran ellos.

Recientemente el cuestionado fue Peter Manjarrés, quien en una de sus canciones envía el siguiente saludo: “Marla y Meliza, las hijas de Rodri…”, en la Región no fue difícil interpretar que, al parecer, trataba de congraciarse con la familia del desaparecido Rodrigo Mercado, alias Cadena, temido jefe paramilitar de Sucre.

Jesús Fuentes, mánager del cantante, negó rotundamente que su representado tuviera alguna relación con ese personaje.
TODO POR LA PLATA. Murgas dice que el saludo en el vallenato se ha vuelto un negocio tan lucrativo, que los artistas financian sus producciones con lo que reúnen de las personas que quieren que sus nombres o el de sus hijos o parientes aparezcan en los éxitos musicales.

“Esto ha dado un vuelco gigante. El saludo es una coyuntura que se inició en este género para demostrar cariño por la persona, era algo espontáneo del intérprete, pero las bonanzas económicas y el poder cambiaron esto hace ya muchos años, y se hizo con más énfasis en la época de la producción y tráfico de la marihuana”, recuerda.

“Si me saludas te doy un regalito”, era la frase común en los 70, sobre todo en La Guajira. A los cantantes vallenatos les ofrecían lujosos vehículos, armas y les abrían las chequeras. “Se pagaba buen dinero y otras dádivas, dependiendo de la dimensión del saludo”, comenta Murgas.
Hay quienes piensan que de la espontaneidad, con versos o frases para amigos, familiares y mujeres, ahora los saludos se prefabrican con un costo económico: de acuerdo con la fama del artista, puede valer hasta $10 millones.
La situación ha llegado a extralimitarse, al punto de que ha habido ‘saluditis’ en algunas producciones. Rememora Murgas que para evitar un caso de estos, Poncho Zuleta sacó un CD sin saludos en las canciones, pero los publicó en la carátula. Para sus seguidores no fue igual y hasta se molestaron.

TODO TIPO DE PERSONAS. El hombre de radio Jaime Pérez Parodi, conocido como La Biblia del Vallenato, dice que a través de la historia los saludos en las canciones han buscado un fin. Cuestiona que algunos sean polémicos o que con ellos se haga apología a todo tipo de personas. Recuerda que en el gobierno de Julio César Turbay se puso en vigencia el Estatuto de Seguridad que prohibía elogios a gente de dudosa procedencia y regulaba las canciones, como ocurrió con El Negro Maravilla, de Beto Murgas, a la que le mutilaron la frase “...las torturas del gobierno”.
En otro capítulo de esta práctica, Parodi detalla el sino trágico que han representado los saludos. Personas a quienes les han dedicado canciones han muerto de manera fatal o se han generado envidias y enemistades con desenlaces trágicos.

Señala que hay canciones que causaron temor como el paseo Muriendo lentamente. “A la muchacha que se la compusieron murió de cáncer; el primer intérprete que la cantó, Lucho Cuadros, falleció en un accidente; Armando Contreras, otro músico, también pereció, al igual que Jesús Manuel, que la tenía en su repertorio para grabarla”, comenta Parodi.
“No todo se paga”
Manuel del Cristo Torres ha sido uno de los seguidores de la música vallenata más saludado por las agrupaciones de este género. Diomedes Díaz le envió estas expresiones en nueve producciones; Jorge Oñate, Miguel Morales, Miguel Herrera y Los Embajadores también se congraciaron con él.

Precisa que nunca pagó por estos saludos, pero reconoce que se convirtió en un promotor de los conjuntos. “Cuando salía un disco yo mandaba a hacer murales, calcomanías y camisetas, ese era mi aporte, pero no entregué dinero”. No obstante, reconoce que en los momentos actuales se presenta la exigencia económica para el saludo.

Y dice que ha sido un apasionado de estos: “cuando llegué a Valledupar de mi natal Planeta Rica, me interesé por el vallenato, escuchaba las canciones y los saludos que hacían y empecé a buscar los contactos para que me nombraran”. Señaló que en el caso de Diomedes lo buscó a través de Hidelciro Zabaleta, una persona cercana a El Cacique, tarea en la que también lo apoyaron los locutores Isaac León Durán y Javier Fernández Maestre. Después conoció el artista y llegó su satisfacción.

Por Miguel Barrios
Valledupar.

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