viernes, 27 de enero de 2012

"Con mi estilo desequilibro": Diomedes Díaz.


Su nueva producción discográfica se llama ‘Con mucho gusto caray’. ¿Alguna vez en su vida había utilizado la expresión “caray”?
En nuestra Costa Caribe siempre se ha utilizado, casi tanto como nuestro famoso “carajo” o también “caramba”. En México sí es muy común ese empleo de la palabra, sobre todo en las rancherías. Lo que pasa es que siempre me ha gustado mucho la canción de Juan Gabriel y por eso quise utilizarla en el disco.
¿Cómo fue el acercamiento con la música de Juan Gabriel?
Él es una estrella que brilla con luz propia. Siempre ha sido mi ídolo preferido, después de Jesús. En la celebración de los cuarenta años de carrera del Divo de Juárez quise incluir algo de su música. Recuerdo que una vez Rafael Escalona me dijo que el folclor vallenato y el ranchero iban de la mano en el mensaje y en los versos.
A diferencia de “caray”, la expresión “con mucho gusto” sí es totalmente suya, ¿o no?
Así es, “con mucho gusto” sí está más que acreditada.
Vicente Fernández contó una vez que a él le había tocado esperar a que muriera uno de sus ídolos, Javier Solís, para tener un espacio en la ranchera. ¿Eso pasa también en el vallenato?
Ahí está la diferencia. Ambos folclores se parecen en el mensaje y en el abordaje del amor y la paz, pero en el vallenato no pasa eso. A mí no me ha tocado hacer fila y a los más jóvenes creo que tampoco. Confío en que ellos no están esperando a que me muera yo.
Los artistas vallenatos recurren a casi los mismos compositores. ¿Cómo ha hecho usted para sonar distinto?
Omar Geles, El Chiche Maestre y todos los demás son compositores de marca registrada. Sin embargo, el cantante también debe aportarle su propio estilo, y eso es a lo que yo le he apostado durante todos estos años. La ventaja que tengo es que con sólo hablar la gente ya sabe que soy Diomedes Díaz, porque sé que con mi estilo desequilibro.
Pero usted ha jugado mucho con su estilo. ¿Cómo ha cambiado Diomedes Díaz?
A mí me gusta jugar con mis hijos y hasta en mi casa, pero no me gusta jugar con el folclor. Yo he ido cambiando, pero siempre he conservado el respeto por el folclor de mi país.
¿Diomedes Díaz suena igual con ‘Colacho’ Mendoza, Juancho Rois o Álvaro López, su acordeonero actual?
Lo más importante en el vallenato siempre ha sido el acordeón. Creo que la diferencia es que ahora el acordeonero es estudiado y eso otorga otra forma de comunicación.
¿Siente que el vallenato dejó de ser rural para ser urbano?
Lo que siento es que ahora el vallenato cabe en muchos más lados. Cabe en los cinco continentes y en cualquier idioma, aunque creo que se ha comercializado mucho y ahora manda el signo pesos. Yo tengo la esperanza de que, como el río, el vallenato vuelva a su cauce.
¿Usted es de los que apoyan la aparición del quinto aire del vallenato?
Creo que el vallenato está suficientemente descifrado con la puya, el merengue, el paseo y el son. A la gente le dio por ponerle nombre a la forma de tocar de cada uno de los acordeoneros, pero no es nada más.
Después de tantos discos en su carrera musical, ¿sigue siendo especial el momento de entrar a un estudio de grabación?
Cuando voy a hacer una grabación, me entrego totalmente al trabajo. No soy tan juicioso para seguir las instrucciones de un director o de un productor. Les atiendo cuando me dicen que estoy cantando muy alto, pero por lo general me gusta cantar como lo siento en el momento. Esa sensación de entrar al estudio de grabación es irrepetible y toca hacerla aún más inmortal.
  • fuente: Juan Carlos Piedrahíta B. | Elespectador.com

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